
SALUD MILITAR - Vol.20 - 1998
tasas de curación y sobrevidas más prolongadas, da
tiempo al desarrollo de segundas neoplasias. Este
concepto es muy importante ya que con un
seguimiento adecuado podemos hacer un diagnóstico
más precoz de la segunda neoplasia con mayor chance
de curación.
Asimismo el pensar en las segundas neoplasias,
nos permite tratarlas, que de lo contrario podríamos
considerarla como enfermedad metastásica y
eventualmente no ofrecer un tratamiento
oncoespecífico.
La asociación de mieloma múltiple y tumores
sólidos es conocida. Weitzel publicó una serie
autópsica en la que 11 de 57 casos de mielomas
múltiple presentaban un carcinoma coexistente (19 %)
(13). La experiencia de la Clínica Mayo muestra, en un
total de 869 pacientes con mieloma, una incidencia del
7 % de neoplasias previas y del 2 % de segundas
neoplasias como causa de muerte (14). En la serie de
Buckman, siete de 38 largos sobrevivientes
desarrollaron una segunda neoplasia (15). Un estudio
multicéntrico del Grupo Oncológico del Suroeste
Americano (16) evaluó 628 pacientes consecutivos con
diagnóstico de MM tratados con la combinación
Melfalán-Prednisona, 16 pacientes habían presentado
un tumor previo o simultáneo a la detección del
mieloma. El resto se compararon con un grupo similar
en características de edad y sexo, basado en un
registro de tumores para evaluar el papel patogénico
de esta combinación terapéutica; 19 casos
desarrollaron una segunda neoplasia.
Concluyen que la incidencia y diversidad de estos
cánceres fueron similares a la de la población normal
de control. Munárriz ha diagnosticado 15 tumores
sólidos en una serie de 240 pacientes con MM; en 6
casos tenían el antecedente de tumor sólido, 5 fueron
simultáneos y en cuatro oportunidades el tumor sólido
se diagnosticó en pacientes con MM conocido. Las
localizaciones más frecuentes fueron cabeza y cuello,
recto y mama (17).
Se han comunicado casos aislados, en este sentido
Aparicio et al reportó un caso de doble neoplasia
sincrónica en un varón de 71 años, que consultó por
dolores óseos generalizados. Los estudios de
exploración física, radiográfica y los exámenes de
laboratorio orientaban simultáneamente hacia un
cáncer metastásico de origen prostático y un mieloma
múltiple, que se confirmaron por las biopsias
prostáticas y de médula ósea, respectivamente. El
estudio autópsico demostró la coexistencia de afección
ósea y hepática por ambas neoplasias (18).
Varios autores han comunicado un incremento en la
incidencia de neoplasias múltiples en los últimos 15
años. Algunos factores pueden explicar esta tendencia:
avances en el diagnóstico precoz, la más frecuente
sospecha por parte del médico oncólogo y
fundamentalmente el estudio exhaustivo de material
biópsico y autópsico.
La existencia de tumores primarios múltiples puede
deberse a un fenómeno casual, ser secundaria a una
predisposición local (procesos preneoplásicos
multicéntricos) o generales del paciente como
inmunosupresión, alteraciones genéticas o estar
relacionada con agentes exógenos, como carcinógenos
ambientales o como iatrogenia por el tratamiento de un
cáncer previo, siendo bien conocido el riesgo
aumentado de leucemias agudas en aquellos pacientes
tratados con planes de quimioterapia que incluyen
mostaza nitrogenada y drogas similares en el
tratamiento de la enfermedad de Hodgkin, o del
desarrollo de tumores sólidos coincidiendo con los
campos de radioterapia (19-23).
Diversos autores han estudiado la incidencia de
segundos tumores asociados al mieloma múltiple (16,
24, 25, 26). Se ha demostrado un riesgo de desarrollo
de leucemia mieloide aguda, en pacientes tratados con
Melfalán, cien veces superior a la población sana; sin
embargo no se ha demostrado una mayor incidencia de
tumores sólidos en pacientes tratados con
quimioterapia.
En los casos en que un tumor precede o coincide
con el diagnóstico de mieloma, deben buscarse otras
explicaciones como la casualidad (riesgo acumulado
según edad y sexo), predisposición individual o
exposición a carcinógenos ambientales
multipotenciales.
En el primer caso que presentamos, se trata de un
hombre de 73 años que presenta tres neoplasias en
forma secuencial, primero un carcinoma basocelular de
piel que fue extirpado. En la evolución y en contexto de
un cuadro infeccioso respiratorio y anemia, se
diagnostica un mieloma múltiple a inmunoglobulina G,
siendo tratado con Melfalán-Prednisona, durante cuatro
años con estabilización lesional. Se diagnostica luego
un carcinoma epidermoide del seno piriforme, es
tratado con radioterapia, con mala tolerancia; agrega
ictericia de causa no explicada, agravación y muerte.
El segundo caso clínico presentado corresponde
también a un hombre de 63 años, que estudiado por
cuadro doloroso abdominal y anemia se diagnostica un
adenocarcinoma de colon sigmoides y un pico
monoclonal en el PEF, revelando la
inmunoelectroforesis sérica una gammapatía
monoclonal a Ig G. En este caso se hizo diagnóstico
simultáneo de un tumor sólido y una neoplasia
hematológica. En la evolución por esta última fue
tratado con quimioterapia tipo VACD, con respuesta
parcial. Es de notar que este paciente también fue
intervenido quirúrgicamente por poliposis gástrica y
laríngea. Finalmente fallece a causa de una
neumopatía aguda.
El tercer caso se trata de una mujer de 70 años,
que consulta por anemia e insuficiencia renal,
diagnosticándose mieloma múltiple a Bence Jones
complicado con insuficiencia renal. Fue tratada con
quimioterapia en base a Melfalán y luego quimioterapia
tipo VAC y hemodiálisis crónica. Sin remisión, presenta
rectorragia que agrava la anemia, diagnosticándose un
neoplasma recto-sigmoideo, cuya resección confirmó
un adenocarcinoma. En el postoperatorio persistió
febril, séptica y fallece.
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