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JURISPRUDENCIA MÉDICA
ABSTRACT
On December 16, 1994, a 22-year-old male patient
was admitted to the Armed Forces Central Hospital
from a military unit in the city of Montevideo (Uruguay).
His skull was transxed by a piece of spiral-shaped
iron rod (twisted) such as those usually used in
building structures. It had been propelled by a grass
mower operated by another peer. The victim was
in his proximity. One end of the bar emerged from
the right occipital region and the other end from the
mouth corner on the same side. He was alive upon
admission, but in the evolution, he developed local
septic complications (meningitis, ventriculitis) and
nally sepsis and mortal brain stem injury after 40
days. An autopsy was performed in the Department
of Legal Medicine of the hospital.
The medico legal case took place 25 years ago.
However, its exceptionality within the consulted
bibliography has convinced us of its interest.
KEY WORDS: Skull Fractures; Brain Injuries, Trau-
matic; Phineas Gage; Cerebrovascular Trauma;
Craniocerebral Trauma; Head Injuries, Penetrating.
RESUMEN
El 16 de diciembre de 1994, procedente de una uni-
dad militar de la ciudad de Montevideo (Uruguay)
fue ingresado al Hospital Militar Central un paciente
masculino de 22 años. Su cráneo mostraba la trans-
xión por un trozo de varilla de hierro espiralado
(entorchado) habitual de uso en encofrados. Había
sido propulsada por una máquina cortadora de pas-
to manejada por otro funcionario. La víctima estaba
en su proximidad. Un extremo de la barra emergía
por la región occipital derecha y el otro por la comi-
sura bucal del mismo lado. Ingresó con vida pero
en la evolución desarrolló complicaciones sépticas
locales (meningitis, ventriculitis) y nalmente sepsis
y sufrimiento de tronco encefálico mortal al cumplir-
se 40 días de la lesión. Se practicó la autopsia en el
Departamento de Medicina Legal del hospital.
El caso clínico médico legal tiene a la fecha 25 años
de acaecido. No obstante, la excepcionalidad del
mismo en la bibliografía consultada nos ha conven-
cido de su interés.
PALABRAS CLAVE: Fracturas Craneales; Lesiones
Traumáticas del Encéfalo; Phineas Gage; Traumatis-
mos Cerebrovasculares; Traumatismos Craneocere-
brales; Traumatismos Penetrantes de la Cabeza.
Transxión de cráneo mortal por varilla de hierro
propulsada por máquina cortadora de pasto
Mortal cranial transxion caused by an iron rod propelled by a
grass mower
Recibido para evaluación: Setiembre 2018
Aceptado para publicación: Enero 2019
Correspondencia: 21 de setiembre 2713. Apto. 401. C.P. 11300. Montevideo, Uruguay. Tel.: (+598) 27101418.
E-mail de contacto: asoiza@adinet.com.uy
Médico Legista. Ex Jefe del Departamento Médico Legal del Hospital Central de las Fuerzas Armadas.
Montevideo. Uruguay.
Dr. Augusto Soiza Larrosa ahttps://orcid.org/0000-0002-3924-9976
http:// dx.doi.org/10.35954/SM2019.38.1.11
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Transxión de cráneo mortal por varilla de hierro propulsada por máquina cortadora de pasto
HECHOS
OGS, sexo masculino, raza blanca, 22 años ingre-
só el 16 de diciembre de 1994 a la emergencia del
Hospital Militar Central de Montevideo (Uruguay)
procedente de una unidad militar con diagnóstico
de traumatismo cráneo encefálico penetrante. Un
trozo de varilla de hierro retorcido (entorchado) se
había introducido en su cráneo al ser proyectada
como un misil por las aspas de una máquina corta-
dora de pasto. La varilla había sido abandonada y
estaba oculta entre el césped.
La víctima no era quien manejaba la máquina pero
se encontraba ocasionalmente en su proximidad al
estar lavando un vehículo ambulancia. La máquina
cortadora de pasto era del tipo doméstico, si bien se
desconoce el modelo.
La varilla, cuyas dimensiones exactas no fueron
consignadas ni existe registro fotográco (se iden-
ticó como “retorcida, de uso en la construcción”),
tenía un extremo emergiendo en la región occipital
(entrada) y el otro por la comisura bucal derecha
(salida). Medía por tanto poco más que el diámetro
antero-posterior del cráneo. Fue extraída en la sala
de emergencia e insólitamente descartada.
La tomografía computada de cráneo mostró un tra-
yecto encefálico de derecha a izquierda, de arriba
hacia abajo, atravesando la vía óptica y el vérmis
cerebeloso. Discreto hematoma en el trayecto.
Rotura de la parte occipital de la hoz del cerebro.
Hematoma de fosa posterior derecha. Sangre en la
comisura interhemisférica y cisternas basales. Es-
quirlas óseas en el oricio de entrada.
Ingresó a Cuidados Intensivos en coma.
La TC de cráneo de control al 5º día mostró hidro-
cefalia supratentorial que requirió derivación ventri-
cular externa valvulada.
Al 11º día tuvo una hemorragia digestiva alta por
lesión erosiva aguda de estómago con repercu-
sión hemodinámica.
Curva febril de tipo séptico. Cultivo de líquido es-
pinal turbio con abundante desarrollo de bacilos
Gram negativos y regular desarrollo de staphilo-
coccuscoagulasa negativo.
Al 15º día, TC de cráneo de control incambiada
(área hemorrágica occípito-cerebelosa y edema
cerebral difuso).
Al 18º día traqueotomizado, pasó a sala de neuro-
logía. Tráqueobronquitis purulenta. Foco neumónico
pulmonar. Infección urinaria. Síntomas de sufrimiento
de tronco encefálico, vagabundeo ocular y crisis ex-
tenso-pronadoras. Muerte clínica el 21 de enero de
1995, al 40º día.
AUTOPSIA
A requerimiento de la Justicia Militar (Exp. 057/A/995)
se practicó autopsia por el Departamento de Medici-
na Legal del hospital. Informe Nº 134410 (gura 1);
21 de enero de 1995.
Dres. Augusto Soiza Larrosa y Domingo Mederos
Catalano.
No se remite la barra de hierro.
Cadáver de sexo masculino, identicado como OGS,
registro hospitalario 389065. 22 años, raza blanca,
complexión muscular, talla 160 cm. Sin señas particu-
lares. Buen estado de conservación postmortem (me-
nos de 24 horas). Cambios cadavéricos precoces.
Examen externo: herida suturada en región témpo-
ro-parietal derecha en vías de cicatrización (entrada
del misil). Sin lesión objetiva en macizo facial. Tra-
queotomía. Ausencia de otras lesiones externas.
Examen interno: a) Cráneo: al desprender el cuero
cabelludo inltración hemorrágica subcutánea que
se extiende al músculo temporal derecho. La ins-
pección del cráneo óseo muestra un oricio tempo-
ral derecho, a nivel de la parte posterior de la sutura
temporo-parietal (señalado con el Nº 1 del protocolo)
de 8 mm de diámetro, circular, cortado a bisel (entra-
da craneana del misil). Se extrae la masa encefálica.
En la base craneal, a nivel de su piso medio y sobre
la cara posterior del peñasco temporal, un segundo
oricio (salida craneana del misil). No hay fracturas
irradiadas. Un tercer oricio en el hueso frontal co-
rresponde al drenaje quirúrgico ventricular externo.
El encéfalo es edematoso y congestivo, pero sin
hematoma visible. Fijado en solución conservadora
formolada, fue examinado días después. Su peso
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era de 1150 gramos y sus medidas 170 x 150 x 70
mm. Al seccionarlo, a nivel del lóbulo occipital dere-
cho había una laceración con forma “en canal” que
se extendía al lóbulo temporal homolateral en unos 6
cm, con un diámetro de 3mm (trayecto del misil). No
hubo comunicación con los ventrículos cerebrales.
Piocefalia. Coágulos cruóricos en el ventrículo me-
dio. Ventrículos laterales distendidos con abundante
contenido seropurulento. Líquido espinal turbio.
b) Tórax y abdomen: sin lesiones traumáticas. Vía
aérea inundada por secreciones purulentas. Pulmo-
nes con focos de aspecto bronconeumónico. Híga-
do colestásico. Bazo normal.
Resto del examen sin lesiones. La anatomía pato-
lógica de los pulmones mostró rotura de tabiques
y septos alveolares de probable causa mecánica
(ventilación asistida a presión positiva) y depósito
hialino en la supercie de los alvéolos compatible
con distress respiratorio del adulto.
Conclusiones de autopsia
En el cráneo penetró un objeto contundente que en
la emergencia hospitalaria se describió como “barra
de hierro retorcida”. Ingresó por la región temporal
derecha (lesión de entrada) y emergió, luego de la-
brar un trayecto en el cerebro, por el piso medio de
la base (lesión de salida). Su recorrido transxiante
encefálico fue de atrás-adelante y ligeramente de
derecha-izquierda, de arriba-abajo. Provocó infec-
ción intracraneana por el masivo aporte microbiano
que contaminaba el objeto con ora del suelo.
No fue remitido el objeto contundente, pero de
acuerdo a lo consignado en la historia clínica de la
emergencia hospitalaria, los hallazgos autópsicos
son compatibles con el ingreso de la varilla de hierro
extraída del cráneo de la víctima a su ingreso. La
dirección del misil ha sido la consignada.
Hubo infección del tejido nervioso (ventriculitis, pio-
Figura 1. Protocolo de autopsia, anverso (izquierda) y reverso (derecha).
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cefalia) y broncopulmonar, con importante edema
cerebral, desviación de estructuras y sufrimiento de
tronco encefálico, a las que cabe atribuir en último
término la muerte. Se destaca que no hubo signos
de lucha ni defensa.
En suma: causa inmediata de muerte, agravio ence-
fálico con enclavamiento de tronco, secundario a las
complicaciones de la herida penetrante craneana
por un misil de hierro con transxión cerebral. Facto-
res contributivos, infección local y sistémica, distress
respiratorio.
DISCUSIÓN
Las heridas transxiantes de cráneo son habitual-
mente causadas por proyectiles de armas de fuego.
El caso que aquí se presenta es una excepción, una
rareza médica.
El antecedente histórico de una herida de esta na-
turaleza se remonta al año 1848, con la particulari-
dad de que la víctima sobrevivió. El caso es cono-
cido y publicado por historiadores de la medicina,
médicos del área forense y periodistas (1-3).
Phineas Gage (1823-1861, gura 2), de 25 años,
en Estados Unidos, trabajaba como capataz de
cuadrilla en la empresa de ferrocarriles. El 13 de
setiembre de 1848, estaba ocupado en la voladura
de rocas para la construcción de las vías en la línea
Rutland-Burlington (Nueva Inglaterra). Perforaba
las rocas para introducir el explosivo, un detonador
y nalmente sellado con arena. Para compactar el
material utilizaba una barra de hierro que introducía
Figura 2. Phineas Gage (1823-1861) en fotografía de
gabinete, 1º de enero de 1860 con la barra de hierro que
transxió su cráneo (colección de la familia; tomado de
Wikipedia, dominio público). Disponible en: https://es.wiki-
pedia.org/wiki/Phineas_Gage
Figura 4. Primera noticia en la prensa local, Boston Post
del 21 de setiembre de 1848 (Wikipedia, dominio público).
Figura 3. Diagrama con la trayectoria de la barra de
hierro en el cráneo de PhineasGage, según John Martin
Harlow (Boston, 1869), médico que lo asistió. Disponible
en: https://neurophilosophy.les.wordpress.com/2006/12/
harlowbmsj1860.pdf
El Dr. Harlow lo descri-
bió así: Front and late-
ral view of the cranium,
representing the direc-
tion in which the iron
traversed its cavity; the
present appearance of
the line of fracture, and
also the large anterior
fragment of the frontal
bone, which was enti-
rely detached, replaced
and partially re-united”.
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en la perforación mediante golpes. A las 4:30 pm se
produjo una explosión, tal vez por una chispa por
el roce de la barra que deagró la carga explosiva.
La barra de hierro fue súbitamente rechazada fue-
ra del agujero e impactó en el cráneo del capataz
que la manejaba, transxiándolo, “entrando por el
lado izquierdo de la cara, pasando por detrás del
ojo izquierdo y saliendo por la parte superior de la
cabeza” (gura 3). La noticia fue comunicada en la
prensa local (gura 4). La barra tenía una longitud
de 1,1 m y diámetro de 32 mm. Los pormenores de
la evolución de la impresionante herida, asistido por
el médico John Martin Harlow, están bien documen-
tados en la bibliografía, incluyendo la descripción
por el propio Harlow (4) (gura 5). Fue dado de alta
el de enero de 1849. Gage perdió su ojo izquierdo
y sufrió notorios cambios en su personalidad (pero
no alteraciones motoras, de lenguaje, mnésicas ni
de la inteligencia) que le impidieron el reintegro a
su habitual empleo. Se desempeñó en trabajos za-
frales y ocasionales. Tal vez se exhibió en un circo.
Tuvo accesos epilépticos. Murió 13 años después, y
no se le practicó autopsia. Fue sepultado en el Lone
Mountain Cemetery de San Francisco. En 1867 su
cadáver fue exhumado; su hermano rescató el crá-
neo y la barra de hierro y la remitió al médico John
Harlow. Ambos se conservan en el Warren Anato-
mical Museum de la Escuela de Medicina de la Uni-
versidad de Harvard (gura 6).
El cambio de comportamiento que exhibió Gage se
reconoce hoy como síndrome disejecutivo por le-
sión del lóbulo frontal y se observa con frecuencia
siguiendo al impacto del cerebro (sus lóbulos fron-
tales) contra la cara interna del cráneo óseo en los
siniestros de tránsito, caídas y precipitaciones (cine-
tic trauma).La corteza del lóbulo frontal está vincula-
da a las emociones, la personalidad, las funciones
ejecutivas y la adquisición de nuevas destrezas en
general. Todo ello queda trastocado luego de cica-
trizadas las lesiones contusas.
Phineas Gage se transformó en un personaje legen-
dario en los anales dela neurología y neuropsicolo-
gía y su caso ha sido fundamental para el estudio
Figura 5. Portada del folleto del Dr. John M. Harlow
(Boston, 1869) donde describió el caso de Phineas Gage
con el diagrama de la transxión del cráneo.
Figura 6. Cráneo de Phineas Gage y barra de hierro
conservados en el Warren Anatomical Museum, Harvard
University School of Medicine.
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y comprensión del daño cerebral postraumático.
Además fue la primera evidencia de una zona ce-
rebral relacionada con el comportamiento ético y la
conducta social.
Numerosos incidentes de lesiones en el cráneo
por objetos contundentes de todo tipo (misiles no
balísticos) proyectados por las máquinas cortado-
ras de pasto se han publicado.
El 17 de abril del 2013, un hombre de 30 años de
edad que trabajaba como jardinero (Carolina del
Norte, EEUU) resultó herido al recibir un golpe en
la cabeza (no transxiante) de un proyectil de metal
despedido por una cortadora de pasto operada en
las cercanías por un compañero de trabajo. Murió en
24 horas por las lesiones. El Instituto Nacional para
la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH), División
de Investigaciones sobre Seguridad (DRS), Progra-
ma de Análisis de Casos de Muerte Ocupacional y
Evaluación de Controles llevaron a cabo una inves-
tigación y analizaron las circunstancias del incidente,
el informe del médico forense y el certicado de de-
función, así como las fotografías tomadas en el lugar
del incidente y las declaraciones de testigos La víc-
tima tenía una estatura aproximada de 1,62 metros
y 59 kilos de peso. El proyectil de metal se originó
en una estaca en espiral que se usaba para atar con
una correa a una mascota en el patio trasero de la
propiedad. El jardinero se encontraba aproximada-
mente a unos 8 metros de la cortadora de césped
en funcionamiento mientras usaba una podadora. La
cortadora de pasto golpeó la estaca de metal seccio-
nando una pieza de metal, que fue lanzada desde
abajo de la cortadora y golpeó al jardinero en el cos-
tado de la cabeza. El jardinero se encontraba parado
cuando ocurrió el incidente, si bien no está claro cuál
era su ubicación exacta cuando el proyectil de metal
lo golpeó. La cortadora de césped era un modelo co-
mercial para tripular, del 2009, y la velocidad de las
cuchillas de esta cortadora alcanzaba aproximada-
mente 8500 revoluciones por minuto o 96,6 millas por
hora en la punta de la cuchilla (5).
En otro caso, un pequeño fragmento de alambre
(5 mm) fue despedido por una máquina cortadora
de pasto, penetró en abdomen superior, transxió
el corazón (ambos ventrículos), penetró en pulmón
izquierdo y quedó alojado en la pared torácica. Pro-
dujo la muerte inmediata por taponamiento cardíaco
(hemopericardio de 300 cc) [(6).
La víctima objeto de nuestra presentación murió
por las consecuencias de la transxión de su crá-
neo por el trozo de hierro impulsado por la -
quina cortadora de pasto (gura 7). La masa de
Figura 7. Máquina cortadora de pasto. En su base tiene
cuchillas que en su rotación seccionan el pasto, y even-
tualmente proyectan materiales potencialmente contun-
dentes que se encuentran en el suelo.
Figura 8. Fragmento de varilla de hierro entorchado,
verosímilmente similar al que causó la lesión del pa-
ciente de esta presentación.
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ese fragmento de hierro (gura 8) no es conoci-
da, lo que impide calcular su velocidad inicial y
su energía cinética. Pero el resultado producido
excede estas precisiones y muestra el real peligro
de los objetos proyectados por las aspas de las
máquinas-corta césped. La proyección de objetos
contundentes ocultos en la vegetación del suelo
no es infrecuente con estas máquinas. Esto es
debido a que la máquina tiene una o varias cu-
chillas rotatorias que seccionan el pasto y lo pro-
yectan hacia atrás o al costado donde es recogido
en una bolsa. Si se ha removido el saco o no lo
tiene el objeto contundente puede proyectarse a
distancia. Los manuales recomiendan que previo
al pasaje de la máquina se retire todo objeto del
suelo capaz de ser proyectado, y el operador sea
provisto de medidas de protección (casco cefá-
lico, lentes de seguridad, guantes, pierneras). Y
que en el área de operación no existan personas
ni animales que puedan ser alcanzados.
En el presente caso, el herido no era el operador
de la máquina sino un individuo que estaba en las
proximidades y que las leyes del azar le convirtieron
en víctima. ¿Cómo pudo ser alcanzado por el misil?.
Sin duda el trozo de hierro estaba en el suelo y no
había sido retirado previamente. Tampoco la má-
quina pudo retenerlo pues ¿tenía el saco recolector
colocado, o éste no existía?.
Para dar una idea del potencial lesivo de un obje-
to proyectado como misil por las cuchillas de una
máquina cortadora de pasto lo comparamos con
los proyectiles de arma de fuego del tipo pistola
y revólver. Viajan a velocidad inferior (medida en
la boca del arma) a 500 m/seg y se consideran
de energía cinética media. Comparativamente, la
velocidad inicial de la bala de un arma calibre 7,65
es de 450 m/s.
Los objetos tomados por las cuchillas de una má-
quina que giran a miles de revoluciones por minuto
(hasta 3000/minuto), pueden ser impulsados a una
velocidad estimada (según los modelos) en 200 a
232 millas/hora (322 a 373 km/hora = 193 a 223 m/seg)
(7,8). A tal velocidad la capacidad para causar lesio-
nes signicativas está relacionada con la masa del
objeto que despiden las cuchillas. Los fragmentos
de pequeña masa impulsados por estas máquinas
se comportan como proyectiles subsónicos.
Velocidad y masa se vinculan con la energía cinética
que el objeto transmitirá al impactar en la víctima y
puede causar lesiones muy graves, incluso trans-
xiantes si su estructura es “proclive” a penetrar. Pue-
de incluso matar. Una lesión transxiante de cráneo
como la que presentamos aquí es una excepción y
rareza médica. De ahí su interés en regístrarlo para
la bibliografía del neurotrauma.
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