
SALUD MILITAR – Vol.24 Nº 1 – Setiembre 2002
PROLOGO
En oportunidad de la edición de un nuevo número de
ésta prestigiosa publicación, hemos considerado
oportuno dirigirnos a los Señores Profesionales de la
Salud Militar, con el afán de darles a conocer algunos
aspectos relacionados con nuestra gestión al frente
de la D.N.S.FF.AA.
En estos primeros meses desde que nos hicimos
cargo, hemos podido aquilatar la complejidad e
indudable importancia de la misión que ésta Dirección
debe cumplir, lo que nos ha impulsado a dar nuestro
mayor esfuerzo en pos de la noble causa de brindar
salud a los integrantes de la Familia Militar.
A ninguno de los lectores se les escapará lo adverso
de la coyuntura económico-financiera que nuestra
Institución atraviesa. Todos habrán sentido ya sus
efectos en los diferentes servicios en los que revistan,
en sus tareas diarias, en las quejas formuladas por
sus pacientes, en los reclamos de los proveedores
del Estado, etc.
Sin lugar a duda ésta situación es acuciante; pero es
real, y es el escenario en el cual debemos cumplir
nuestra misión.
Los hombres y mujeres en general y los militares en
particular no pueden seleccionar el medio en el cual
desempeñarán sus tareas entre opciones ideales,
sino que, por el contrario, deben elegir entre lo menos
malo.
Tal es la situación actual y éste es el ámbito en el
cual se toman las decisiones.
Sin lugar a dudas éstas afectarán en algunos casos la
calidad del servicio; pero en otros, como en toda
crisis esperamos que lo mejoren, que se originen
nuevas oportunidades, acudiendo para ello a todos
los ajustes en la gestión que sea posible realizar.
Pero, en todos los casos, esta Dirección actuará con
el mayor espíritu humanitario que las circunstancias
permitan, poniendo, siempre que sea posible, por
delante al Usuario, principal objetivo de Sanidad
Militar, intentando siempre aportar el máximo
beneficio para el mayor número de personas.
Son épocas difíciles por tanto, aquí es cuando los
seres humanos deben dar lo mejor de sí,
transformando las situaciones adversas en nuevas
ocasiones para cambios positivos. Los invito a que
me acompañen en ese empeño.
Finalmente, debo destacar que estamos dispuesto a
recibir todas las sugerencias que ustedes consideren
que aportarán beneficios en ese sentido, ya que no
dudamos que nuestros profesionales poseen los
conocimientos, la inteligencia y la tenacidad
requeridos para ello.
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