SALUD MILITAR – Vol.23 Nº 1 – Setiembre 2001
Calidad de vida en Hemodiálisis
May.(M) Juan Nin Ferrari
INTIR, CRANI, Servicio de Nefrología de H.C.FF.AA.
RESUMEN
PALABRAS CLAVE: Insuficiencia renal crónica
Hemodiálisis
Calidad de Vida
SIP
Karnofsky.
La hemodiálisis (HD) como tratamiento sustitutivo de la función renal, ha prolongado considerablemente la vida de
los insuficientes renales crónicos (IRC). Debemos ahora analizar la calidad de vida que les ofrecemos y si necesario
mejorarla. Con este fin se realizó una traducción y adaptación del Sicknes Impact Profile (Bergner, 1977), así como
desarrolló un programa informático (CALCSIP-I) para el cálculo del escore global (EG), físico (EF) y psico-social
(EPS), desarrollado en CLIPPER, para MS-DOS y procesador 386 o superior.
Se valoraron 65 IRC en HD, de 3 centros de diálisis, con nuestra adaptación del SIP y con el Indice de Karnosky
(IK). La edad media fue de 55+-17 años, 39 (60%) de sexo masculino y 26 femenino, con un tiempo promedio en
HD de 47+-42 meses. Del grupo 6/65 eran diabéticos (D) y los restantes no-diabéticos (noD). El ingreso medio fue
de 3.9+-2 salario mínimo nacional (SMN) que se tomó igual a $ 525 (U$S 87).
El EG del SIP fue 19.8+-15 puntos, el EF 15.8+-9 y el EPS 22.5+-16 puntos. Del grupo 19/65 (29%) presentaron un
EG entre 0-10, 24/65 (37%) entre 11-20, 10/65 (15%) entre 21-30 y los 12/65 restantes (18.5%) mayor de 31. De
acuerdo al Ht, el EG se encontró: Ht=< 25% (N=17), 26+-17; Ht entre 26-31% (N=26), 19.7+-18 y Ht> 31%, 14+-8 (p
= 0.003). El EG fue, según sus ingresos, en los < 3SMN (N=26) 26+-18 y en los > 3SMN (N=39) 16+-12 ( p = 0.01).
Los D (N=6) tuvieron un EG de 27+-18 y los noD (N=59) 19+-15 (p= 0.2). El IK fue 80+-18; 44/65 (68%) =o> de 80
(rehabilitados), de los cuales 32/65 (49%) fue =o> de 90. En los D el puntaje fue de 60+-15 y en los noD 82+-17
(p= 0.003); de los noD 44/59 (75%) tuvieron un puntaje 75, 8/59 (14%) de 70 y 7/59 (12%) <70; en los D (N=6),
ninguno tuvo un puntaje >70, en 3/6 fue =70 y en 3/6 <70. Se encontró una relación lineal negativa entre los valores
del EG del SIP y del IK, con un coeficiente de correlación de -0.91 y un R2 de 0.84.
Creemos que nuestra adaptación del SIP es válida y tanto el SIP como su programa de cálculo son herramientas
útiles para analizar la calidad de vida de los IRC en HD. El análisis preliminar de algunos de los datos recogidos
apunta a que los pacientes mas afectados son los de menor Ht, menores ingresos y los diabéticos.
SUMARY
KEY WORDS: Chronic renal failure; Hemodialysis; Quality of Life; SIP; Karnofsky.
Hemodialysis (HD) as a substitute treatment of renal function, has considerably prolonged life for patients with
chronic renal failure (CRF). Now we must analyze the quality of life we offer them and if it is necessary to improve it.
To this end, the Sickness Impact Profile (Bergner, 1977) was translated and adapted, and a computer program was
also developed (CALCSIP-I) in CLIPPER for MS-DOS and a 386 personal computer or superior, so as to calculate
the global score (GS), physical score (PS) and psycho-social score (PSS).
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PREMIOS ANUALES DE LA D.N.S.FF.AA. AÑO 1999 - Área
Medicina: “PRIMER PREMIO MENCION ESPECIAL A LA EXCELENCIA
https://doi.org/10.35954/SM2001.23.1.7
CALIDAD DE VIDA EN HEMODIALISIS
- May.(M) Juan Nin -
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We assessed 65 patients with CRF and HD, from 3 dialysis centers with our adaptation o the SIP and the Karnosky
Index (KI). Median age was 55 17 years, 39 (60%) were males and 26 females and a period of HD of 47 42
months. From the group, 6/65 were diabetic (D) and the remaining patients were non-diabetic (non D). Median
income was 3.9 2 minimum national salary (MNS) that was considered as equivalent to Uruguayan $ 525 (U$S
87). The GS of SIP was 19.8 15 points, the PS was 15.8 9 and PSS was 22.5 16 points. From the group
19/65 (29%) presented a GS between 0-10, 24/65 (37%) between 11-20, 10/65 (15%) between 21-30 and the
remaining 12/65 over 31. According to Ht, GS was: Ht 25% (N = 17), 26 17; Ht between 26-31% (N = 26), 19.7
18 and Ht > 31%, 14 8 (p = 0.003). The GS was, according to incomes, < 3 MNS (N = 26) 26 18 and > 3 MNS (N
= 39) 16 12 (p = 0.01). D patients (N = 6) had a GS of 27 18 and non-D patients (N 59) 19 15 (p = 0.2). The KI
was 80 18; 44/65 (68%) 80 (rehabilitated), from whom 32/65 (49%) were 90. In D patients it was 60 15 and
in non-D patients, 82 17 (p = 0.003); from non-D patients 44/59 (75%) had a score of 75, 8/59 (14%) 70 and 7/59
(12%) < 70; in D patients (N = 6), none had a score > 70, in 3/6 = 70 and 3/6 < 70. It was found a negative lineal
relation between GS values for SIP and KI, with a correlation coefficient of –0.91 and an R² of 0.84. We believe that
our adaptation of the SIP is valid and that SIP as well as its calculation program are very useful tools to analyze
quality of life for IRC patients in HD. A preliminary analysis of data obtained indicates that the most affected patients
are diabetic, those who have lower Ht and lower incomes.
INTRODUCCION
Hasta la década del 60, la insuficiencia renal crónica
terminal conducía inexorablemente, a la muerte del
paciente. Con el desarrollo y el uso clínico de
técnicas de sustitución de la función renal -
hemodiálisis, diálisis peritoneal continua ambulatoria
(DPCA) y trasplante renal - se logro conservar la vida
de estos pacientes. Estas técnicas se han
desarrollado considerablemente, siendo hoy los
resultados y la sobrevida de los pacientes mucho
mejor que a sus inicios.
Sin embargo, con frecuencia cada vez mayor,
médicos y administradores de salud ponen en duda la
justificación del tratamiento y sobre todo la calidad de
vida que se les brinda a los insuficientes renales, en
parte por el alto costo que genera en los sistemas de
salud. Por esta y otras razones, se ha analizado, con
distintos enfoques, cual es la calidad de vida (CV)
que se le brinda a estos pacientes, y las diferencias
que pudieran resultar de las distintas formas de
tratamiento. Como consecuencia, el número de
publicaciones médicas relacionadas con CV en
insuficientes renales, ha tenido un aumento
"explosivo", pasando de 0.76 a 2.76% del total de las
publicaciones de la especialidad, entre 1985 y 1994
(1).
Esta preocupación creciente por la CV se observa
también en otras especialidades, siendo que el
número de publicaciones médicas relacionadas con
la CV pasó de 5 (Base Datos Medline, 1973) a 1252,
veinte años después (2).
Los métodos utilizados para valorar CV dependen de
la apreciación objetiva por un observador del equipo
tratante o de una apreciación subjetiva por el
paciente del impacto que le produce la enfermedad
sobre su vida cotidiana. Esta última forma, en la cual
el propio paciente es la fuente de información, se
considera hoy como la verdaderamente válida. Los
resultados deben ser reproducibles, sirviendo para
hacer comparaciones en distintos tiempos,
momentos y lugares.
El Sicknes Impact Profile (SIP) (3) es un método de
valoración que se ha utilizado en pacientes con
insuficientes renales crónicos (IRC) en tratamiento
conservador (4) así como en hemodiálisis (IRCHD),
DPCA y transplantados (2,5,6,7,8,9). Parece ser un
instrumento adecuado para medir objetivamente la
CV en los IRC y para compararla entre distintos
grupos y distintos momentos del tratamiento.
Realizamos una traducción al español del
cuestionario del SIP, adaptado a las expresiones de
nuestro medio. Elaboramos también un programa
informática para calcular sus escores en forma
automatizada.
SALUD MILITAR – Vol.23 Nº 1 – Setiembre 2001
Con este método y la escala de actividad de
Karnofsky (10), analizamos un grupo de insuficientes
renales crónicos en hemodiálisis (IRCHD) con
nuestra adaptación del SIP, para valorar la calidad de
vida de los pacientes, tratando de identificar algunas
de las variables que la afecten.
MATERIAL Y METODOS
Se estudiaron 65 pacientes portadores de
insuficiencia renal crónica en tratamiento
hemodialítico, en 3 centros distintos: A (zona urbana,
Montevideo, 27 IRCHD), B (zona urbana, capital
departamental, 26 IRCHD) y C (zona residencial
suburbana, 10 IRCHD). El número de pacientes en
tratamiento era de 33, 33 y 19 en cada centro
respectivamente, por lo que se analizó el 76.5 % de
la población. Integraron el análisis todos los
pacientes, que al momento del corte, tuvieran
completos los estudios requeridos (SIP, Karnoksky,
valoración humoral, valoración situación económica y
nivel educacional).
La edad promedio del grupo fue de 54.6+-17 años, 39
(60%) de sexo masculino y 26 femenino. El tiempo
promedio en diálisis fue de 47+-42 meses (rango 1-
152) y el ingreso económico mensual de 3.9+-2.3
salario mínimo nacional (rango 0.5 - 10). Para el
cálculo, se tomó el salario mínimo nacional (SMN)
que en el momento del estudio era $ 525 (U$S 87).
Los pacientes se dividieron en dos grupos según sus
ingresos en SMN, tomándose como división más y
menos de 3 SMN, por ser el salario medio de un
empleado estatal no calificado. Se valoró el nivel
educacional con una escala con valores
predeterminados: 0 analfabeto, 1 o 2 escuela primaria
incompleta o completa, 3 o 4 liceo incompleto o
completo y 4 o 5 nivel terciario incompleto o
completo. El nivel educacional (NEDUC) del grupo
fue 1.5+-1 (rango 0 a 5).
El Sickness Impact Profile (SIP) es un instrumento
desarrollado en 1972 por Bergner (3) y completada
su forma final y validación entre 1976 y 1981. Trata
de medir, a través de un cuestionario estandarizado,
la percepción que el paciente tiene de la disfunción
que le produce la enfermedad. Pretende ser
suficientemente sensitivo como para detectar
cambios o diferencias en el estado de salud a través
del tiempo o en distintos grupos. Consta de 136
preguntas, divididas en 12 categorías que analizan
distintas áreas: sueño y descanso, alimentación,
trabajo, manejo del hogar, recreación y pasatiempos,
deambulación, movilidad, cuidados del cuerpo y
movimientos, interacción social, alerta, comporta-
miento emocional y comunicación. Deben ser
contestadas si/no y con las respuestas positivas se
calcula una escala de 1 a 100, siendo peor cuanto
mayor sea el resultado.
Se considera un escore global (SIPg), que se calcula
teniendo en cuenta todas las respuestas, uno físico
(SIPf) y otro psico-social (SIPps) utilizando algunas
respuestas de distintas categorías. Se han realizado
varias traducciones del SIP al idioma español (7,16),
enfatizándose la importancia que la traducción se
adapte a las expresiones y giros particulares de los
regionalismos idiomáticos.
Realizamos una traducción al español del Sickness
Impact Profile, conservando el sentido original de las
preguntas. Se trató que estas tuvieran una estructura
adecuada al idioma español y se entendiera su
sentido, así como de utilizar palabras o expresiones
fácilmente comprensibles en nuestro medio. El
cuestionario fue presentado a los pacientes por
técnicos del equipo y contestadas las dudas que
surgieran. Los pacientes fueron previamente
informados sobre el cuestionario, de acuerdo a los
principios establecidos en la Declaración de Helsinski
(Asociación Médica Mundial), consintiendo en
participar.
Se desarrolló un programa informático (CALCSIP-I)
para calcular los escores global, físico y psico-social
del SIP. Esta realizado en CLIPPER para MS-DOS,
utilizable en microprocesadores 386 o superior. A
partir del cuestionario se creó una base de datos con
varias tablas: dimensiones, categorías y preguntas;
los datos de ellas alimentan otras 2 tablas: pacientes
y respuestas. El proceso de ingreso de datos del
cuestionario actualiza las tablas pacientes y
respuestas y consulta las otras tres para calcular los
resultados que son dados a nivel general, de
dimensión y de categoría. El sistema esta
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- May.(M) Juan Nin -
estructurado de manera tal, que si surgieran
modificaciones en el formulario, bastaría reflejarlos en
las tablas, sin necesidad de otra modificación.
La escala de actividad de Karnofsky (10), describe
mediante un índice de 0 a 100 la actividad y
rehabilitación del paciente siendo 100 cuando el
paciente no tiene afectada su actividad o
rehabilitación. Su validez ha sido verificada en
pacientes renales (11,17). Con ella se evaluaron los
pacientes, utilizándose la tabla original para
determinar un índice rehabilitación (IK) de 0 a 100..
Los datos se presentan como media y desviación
standard (D.S.) y cuando corresponde se analizan
estadísticamente con el test de Student para datos no
apareados. Se tomó como significativa una p menor
de 0.05.
RESULTADOS
1. SIP
El escore global (SIPg) del grupo fue de 19.8+-15
puntos (rango 1.2-66 puntos); el escore físico (SIPf)
15.8+-9.5 puntos (rango 0-71 puntos) y el escore
psico-social (SIPps) 22.5+-16 puntos (rango 0-82
puntos). Del grupo 19/65 (29%) presentaron un SIPg
entre 0-10, 24/65 (37%) entre 11-20, 10/65 (15%)
entre 21 y 30 y en 12/65 (18.5%) pacientes mayor de
31.
Según su hematocrito (Ht), los pacientes se dividieron
en 3 grupos, encontrándose los siguientes valores
medios del SIPg:
a) Ht igual o menor de 25%, 26+-17 (n=17);
b) Ht entre 26-31%, 19.7+-18.5 (n=26)
c) Ht mayor de 31%, 14+-8 (n=22).
Entre los grupos a y c se obtuvo p = 0.003
Dividimos los pacientes en: Diabéticos (D), N = 6 y
No-Diabéticos (No-D), N = 59, la edad fue 60+-10
años en los D y 54+-17 años en los No-D (p NS). El
SIPg en los D:27.5+-18 y en los NoD:19+-15 (p= 0.2).
También dividimos los pacientes en dos grupos,
según sus ingresos medidos en SMN y analizamos el
SIPg en cada grupo:
a) ingreso menor de 3 SMN, 25.6+-18 (n=26)
b) ingreso igual o mayor de 3 SMN, 15.8+-12.5
(n=39);
Entre ambos grupos, se encontró un valor de p igual
a 0.01.
Se pudo evaluar el nivel educacional (NEDUC) en 55
pacientes (10 no aportaron información) y de acuerdo
a ello se agruparon en 2 grupos, con NEDUC menor
de 3 e igual o mayor de 3, con los resultados
siguientes:
a) NEDUC menor de 3 (N=45) SIPg 19+-13,
SIPf 14+-13 y SIPps 22+-18;
b) NEDUC igual o mayor de 3 (N=10): SIPg
13+-4, SIPf 7+-4 y SIPps 13+-8.
En el grupo de mayor nivel educacional, el ingreso
económico fue de 5.2+-2.4 SMN.
No se encontraron diferencias, según sexo y/o edad
de los pacientes, en los distintos escores del SIP.
Analizados de acuerdo al tiempo en tratamiento
hemodialítico, encontramos que 17/65 pacientes
(26%) tenían igual o menos de 1 año de tratamiento y
sus resultados eran: SIPg 19.8, SIPf 13.7 y SIPps
23.6; entre 1 y 9 años de tratamiento encontramos
40/65 pacientes (61.5%) con SIPg 20.3 y tenían más
de 9 años de tratamiento 8/65 pacientes (12.3%) con
los siguientes resultados: SIPg 14.5, SIPf 10.6 y
SIPps 18.35.
2. KARNOFSKY
El IK medio del grupo fue de 80.3+-18. Del grupo
44/65 pacientes (68%) presentaban valores de
rehabilitación (80 o más puntos) y de ellos 32/65
(49%) un puntaje mayor de 90.
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Comparando los pacientes D con No-D el IK fue, en
los D de 60+-15 y en los No-D de 82+-17 (p = 0.003).
Del grupo de No-D (n=59) 44/59 (75%) presentaron
un puntaje >75, 8/59 (14%) de 70 y 7/59 (12%) <70.
Los D (n=6), ninguno tuvo un puntaje >70, 3/6 fue
igual a 70 y los 3 restantes <70.
Se dividió la población, según su Ht en 3 grupos, y se
observaron los resultados siguientes:
a) Ht menor 25% 74.1+-16
b) Ht entre 25 y 30%, 82.3+-20
c) Ht mayor de 31% 86.6+-11 (entre a y c, p = 0.07).
Según el nivel de ingreso, en aquellos que fue menor
de 3 SMN se encontró 73.5+- y en aquellos igual o
mayor de 3, 85.6+- .
De acuerdo al nivel educacional, en los que era
menor de 3 se encontró 79+-10 y en los cuales era
igual o mayor de 3, 93+-9 ( p < 0.05).
3. RELACION ENTRE SIP Y KARNOFSKY
Se encontró una relación lineal negativa entre las
medias de los valores del SIPf y del IK, con un
coeficiente de regresión de -0.91 y un R2 de 0.84.
DISCUSION
Desde hace ya varios años, las distintas técnicas de
sustitución de la función renal, han permitido una
excelente sobrevida a los pacientes portadores de
insuficiencia renal crónica (IRC). Conseguir estos
resultados fue fruto de un largo camino de evaluación
y ajustes, así como avances tecnológicos. Los
costos de este tratamiento han aumentado a nivel
mundial en forma considerable y algún autor (11) se
pregunta cual es el real beneficio para el paciente,
que justifique este gasto, aunque parece obvio que el
primer resultado importante es que el paciente este
vivo y se nos plantee el problema de su CV.
Como apunta Carlson (12), el objetivo del tratamiento
del IRC es su rehabilitación y no meramente su
sobrevida. En este sentido, luego de asegurarles la
vida, debemos analizar cual es la que les estamos
ofreciendo y de ser necesario, tomar las medidas
para mejorarla, así como rehabilitar integralmente al
paciente. Esta no debe ser exclusivamente en el
plano laboral, estrechamente ligado a la rehabilitación
física, sino que se debe apuntar a una rehabilitación
integral que haga posible reintegrar al IRC a su medio
y sus actividades habituales.
Estos conceptos y sus problemas han llevado a
intentar valorar, en la forma más precisa posible, la
CV de estos pacientes. La primera dificultad es
definir CV, la que seguramente no es igual para
distintos grupos humanos y tampoco en distintas
épocas. Alexander (13) plantea que las bases
fundamentales de la calidad de vida, implica
interacciones recíprocas y continuas entre el paciente
y su entorno, en áreas tan cruciales como: las inter-
relaciones, el bienestar físico, las actividades
sociales, el desarrollo personal, la recreación y las
circunstancias económicas. Recientemente, en
nuestro medio Scwartzmann (14) la ha definido en
forma muy completa y valorando sus distintos
componentes, como la percepción del paciente de su
grado de bienestar físico, emocional y social,
determinado por la interacción del tipo de enfermedad
y su evolución, personalidad del paciente, mecanismo
de enfrentamiento, impacto de sucesos vitales
estresantes, soporte social y momento vital
Pero todos estos criterios, fáciles de comprender y
aceptar, nos enfrentan a una segunda y gran
dificultad: como medir la calidad de vida, con una
metodología objetiva, reproducible y que tenga en
cuenta tantos aspectos diferentes. Como señala
Gokal (15) esto es la verdadera dificultad sobretodo
teniendo en cuenta el concepto multi-dimensional de
CV, mas allá de las escalas o índices que se
pretendan utilizar para medirla.
De los distintos métodos utilizados, algunos han sido
indicadores objetivos, vistos por un observador,
valorando capacidad funcional, habilidad para el
trabajo, para el cuidado personal y otros. Otros han
sido indicadores subjetivos, percibidos por el
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CALIDAD DE VIDA EN HEMODIALISIS
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paciente, valorando la satisfacción en la vida, el
bienestar, los afectos u otros aspectos, utilizando
generalmente un cuestionario.
Es importante comentar la relación entre los
resultados de los dos métodos con que se analizó la
población: SIP y Karnofsky. Su relación lineal
significativa, al obtener resultados que apuntan en el
mismo sentido con dos técnicas distintas, nos sugiere
que calidad de vida y rehabilitación, están
íntimamente ligadas.
La percepción del paciente de su CV, coincide
generalmente con la del equipo tratante y esto lo han
comprobado otros utilizando un SIP "subrogante"
(18). Sin embargo, con frecuencia la percepción del
paciente de su CV, puede ser mejor que la que
aprecia su entorno. Es así que McNeil y Pauker (19)
encuentran que una población de IRCHD estima su
estado de salud en un 52/100 y en cambio su entorno
lo evalúa francamente peor, en un 32/100.
En cuanto a la CV valorada con el SIP, en el grupo de
pacientes analizados por nosotros, encontramos
distintos grados de percepción del deterioro
funcional.
Comparando los valores medios del grupo, la CV esta
más afectada que los hallados por Hart y Evans(5) y
Moreno(7) y más cercana a los valores hallados por
Moreno (9) en un trabajo mas reciente y por Harris(4)
en IRC en tratamiento conservador. Es importante
señalar que en nuestro grupo, el escore más afectado
es el SIPps, mientras que los autores mencionados,
no encuentran gran diferencia entre los escores SIPf
y SIPps. Creemos que esto podría reflejar un buen
manejo dialítico y nutricional de nuestros pacientes,
pero que en la esfera psico-social no cuentan con los
recursos de otros países mas desarrollados.
La valoración de la CV, con el SIPg, nos muestra
que casi un 30% del grupo la percibe como poco
afectada. El 37% del grupo (SIPg entre 11-20), la CV
es percibida como afectada en forma regular o más,
pero solo el 33% restante la percibe como
severamente afectada.
Los puntajes SIPg más bajos, que reflejan una mejor
percepción de la CV, son más frecuentes en los
pacientes con Ht superiores a 25%, lo que confirma la
importancia de la corrección de la anemia en la
mejoría de la CV, lo que ya ha sido señalado
reiteradamente (6,7,8,9).
Se comprueba que los pacientes con mayor nivel
educacional tiene una mejor percepción de la CV -
medida por los escores del SIP - y también una mejor
rehabilitación - medida por el IK - aunque debemos
señalar que los pacientes con mayor NEDUC (igual o
mayor de 3) tiene un nivel de ingresos casi 3 veces
superior a la media de la población estudiada. La
repercusión del menor nivel de ingreso en la CV de
estos pacientes, se podría deber al efecto de los
menores ingresos sobre una serie de recursos
(nutricionales, recreativos, etc.) que directa o
indirectamente afectan la calidad de vida. Harris (4)
ha encontrado resultados similares: su grupo con CV
más comprometida fueron mujeres, de menores
recursos y peor nivel educacional. Nosotros, sin
embargo, no encontramos diferencias en la CV ni la
rehabilitación según el sexo, así como tampoco
según la edad de los pacientes.
Los pacientes diabéticos, presentan mayor
afectación de la CV medida por el SIP, que los No-D,
aunque la diferencia no es estadísticamente
significativa, que podría ser por su pequeño número
(N=6). Esta peor CV es esperable por la severa
afectación multi-parenquimatosa que produce la
diabetes en su evolución.
La valoración de la rehabilitación, con el IK, nos
muestra que el 75% de nuestra población están
rehabilitados (EK = o mayor de 80) y solamente un
12% es incapaz de valerse por sí mismo, lo que es un
excelente resultado en este aspecto. Estos
resultados de rehabilitación, son mucho mejores a los
encontrados recientemente por Ifudu (6), en 430
pacientes, donde el 36% era incapaz de realizar las
actividades de su vida diaria sin asistencia (IK menor
de 70). La diferencia entre sus resultados y los
nuestros podría explicarse a que en su población, los
diabéticos constituían el 36.5% y en la nuestra solo el
10%.
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Si comparamos diabéticos con no-diabéticos, además
de ser claramente inferior el IK de los diabéticos ( p <
0.003), ningún diabético esta rehabilitado ( IK igual o
mayor de 80) estándolo en cambio el 75% de los no
diabéticos. Gutman (17) analizando, con el IK, la
población de 18 centros de diálisis americanos,
encuentra que el 60% de los no diabéticos estaba
rehabilitado y solamente el 23% de los diabéticos, lo
que coincide con nuestros resultados. Similares son
los resultados de Ifudu (6) que encuentra que el 55%
de los diabéticos no puede valerse solo para sus
actos cotidianos y solamente el 25% de los no
diabéticos están en dicha situación (p < 0.0001).
En conclusión creemos que nuestra traducción y
adaptación del SIP y su programa de cálculo son una
herramienta útil para analizar la calidad de vida del
paciente en diálisis. Del análisis de los datos
recogidos, podemos concluir que la CV esta afectada
en este grupo de pacientes, aunque, solo en un grupo
reducido de ellos, afectada seriamente.
Si bien los datos recogidos para este análisis no nos
permiten valorar la eficiencia del tratamiento
hemodialítico, nos permiten tener una visión de su
utilidad, es decir valorar los resultados de acuerdo a
la sobrevida ofrecida y su calidad de vida. Y en este
sentido, el tratamiento hemodialítico ofreció a este
grupo de IRCHD una sobrevida media de 4 años
(media del tiempo en diálisis del grupo), y el 12% ha
sobrepasado los 9 años de sobrevida. Este último
subgrupo, tiene incluso mejores índices de CV (SIPg
14.5) que los pacientes con menos tiempo de
tratamiento (SIPg 19.8 y 20.3). Tanto en los
pacientes con mas años de tratamiento como en los
con un año o menos, el escore psicosocial esta más
afectado que el físico, lo que podría apuntar también
a que los pacientes de nuestro medio, cuentan con
pocos recursos en dichas áreas.
De las variables que encontramos afectan a la
calidad de vida así como la rehabilitación (menor
hematocrito, menores ingresos, peor nivel
educacional y diabetes como enfermedad sistémica
primaria) los nefrólogos podemos actuar directamente
sobre el hematocito, corrigiendo la anemia renal con
eritropoyetina asociada con hierro intravenoso.
También podemos actuar en menor grado sobre la
afectación multiparenquimatosa de la diabetes,
evitando o retardando complicaciones muy penosas,
como la ceguera o las amputaciones. Mas difícil es
poder actuar en áreas fuera de nuestra competencia,
como la situación económico-educacional, que
forman parte del entorno del paciente y sobre los
cuales deberían actuar otros sectores de la sociedad
(gubernamentales, políticos, sociales, etc.) pero es
nuestra responsabilidad, detectar y señalar los
problemas, sensibilizando a quien corresponda
solucionarlos. El hecho que el menor nivel de ingreso
y educacional influyan negativamente en la CV de
este grupo de IRCHD, nos apunta a que, como
señalan Apolone y Moscón (1), lo importante no es
solo la percepción del efecto de la enfermedad y su
tratamiento en la actividad diaria (CV relacionada con
la salud), sino una concepción global en donde se
conjugan aspectos de salud y no-salud (vida familiar,
empleo, recreación, remuneración, etc.), más allá de
la acción concreta de los cuidados de la salud y todos
juegan un papel importante en el bienestar final del
IRCHD, al cual debemos apuntar.
BIBLIOGRAFIA
(1) APOLONE G, MOSCONI P. Review of the
concept of Quality of Life assessment and
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