
Salud Mil 2018; 37(2):55-58 57
Ergotismo y antirretrovirales inhibidores de proteasa
vasoconstrictor curiosamente afecta a vasos de me-
diano calibre. El efecto es notable a nivel de la arteria
ilíaca externa y la arteria femoral supercial (2).
La biodisponibilidad de la ergotamina luego de la
ingestión es del 5% debido a un importante primer
paso hepático, mediante la isoenzima 3A4 del cito-
cromo P450 (CYP3A4). Existen múltiples fármacos
de metabolismo hepático que pueden incrementar
su potencial vasoconstrictor, tales como antibióticos,
contraceptivos orales y antirretrovirales. Particular-
mente nos ocuparemos de los inhibidores de pro-
teasa del VIH. El ergotismo puede ocurrir cuando se
administra cualquier dosis (aún pequeña y única) de
ergotamina o dihidroergotamina, asociada a otra sus-
tancia que inhiba su metabolismo hepático (4). Tal es
el caso de los antirretrovirales inhibidores de pro-
teasa (Ritonavir entre otros) utilizados para el trata-
miento de virus como el HIV. Todos los inhibidores de
proteasa del VIH se metabolizan primariamente por la
isoenzima CYP 3AR del citocromo P450. El Ritonavir,
a su vez, también es metabolizado por la isoenzima
CYP 2D6 y CYP 2C9/10, y es el único inhibidor de
proteasa VIH que inhibe esas 3 isoenzimas. Por tal
motivo, el Ritonavir enlentece el metabolismo de va-
rias drogas, e incrementa la biodisponibilidad de otros
inhibidores de proteasa de VIH cuando se dan en for-
ma concomitante, y también explica el incremento de
la concentración plasmática de la ergotamina o dihi-
droergotamina a niveles tóxicos (4).
La clínica ergótica se caracteriza por manifestacio-
nes vasculares que pueden afectar a cualquier terri-
torio, órgano o sistema, siendo más frecuente en las
extremidades inferiores, con palidez, frialdad, pérdi-
da de pulsos y clínica de claudicación intermitente
dolorosa de miembros inferiores y hasta fenómenos
de Reynaud (2).
El diagnóstico es clínico, complementado con Doppler
de los miembros afectados, y noción de consumo de
los fármacos en cuestión (1).
Nuestra paciente tuvo una presentación clínica típi-
ca, conrmándose asimismo con estudios doppler la
afectación isquémica de MMII.
El tratamiento consta en la administración de vaso-
dilatadores arteriales como el nitroprusiato de sodio,
aunque en muchos centros preeren utilizar nitritos
orales o en infusión intravenosa, y se reserva el ni-
troprusiato sódico para los casos más graves. Se
han utilizado con éxito otros vasodilatadores orales,
como los antagonistas del calcio de tipo nifedipina
(actúan sobre el músculo liso) o nitroglicerina. Tam-
bién se ha ensayado el uso de anestésicos epidu-
rales o espinales, bloqueo simpático, papaverina,
tolazolina, procaína, prazosina (a-bloqueador) y oxí-
geno hiperbárico. Esta última se recomienda para
aquellos pacientes con isquemia aguda provocada
por derivados ergóticos que no cede con el trata-
miento conservador. Otros fármacos que se han co-
municado como vasodilatadores efectivos en estos
cuadros son la prostaglandina E1 (aloprostadil) y la
prostaciclina I2 (epoprostenol, iloprost, treprostinil,
beraprost). Al tratamiento vasodilatador se le asocia
antiagregación plaquetaria con ácido acetil salicílico
y se puede usar además pentoxilina 400 mg cada
8 horas vía oral. Como tromboprolaxis durante los
períodos de espasmo vascular está indicada la he-
parinoterapia de bajo peso molecular. Algunos auto-
res sugieren los inhibidores de la glicoproteína IIb/
IIIa como segunda línea de tratamiento (5). En casos
de refractariedad son anecdóticos los casos donde
podría considerarse tratamiento intervencionista
como angioplastia con balón, aunque ésta puede
generar daño vascular e incluso fracasar por el ries-
go incrementado de vasoespasmo recurrente en la
fase aguda de la enfermedad (2). Nuestra paciente
mejoró con tratamiento conservador, básicamente
con vasodilatadores arteriales endovenosos en la
etapa aguda, continuando luego con medicación
de mantenimiento por vía oral, anticálcicos y nitritos
transdérmicos. Asismismo se complementó el trata-
miento con prolaxis antitrombótica con heparina de
bajo peso molecular (HBPM) y pentoxilina; se man-
tuvo en todo momento la TARV, como está indicado
logrando resultados satisfactorios.